En este análisis, se explora la corregulación no solo como una técnica pedagógica, sino como una respuesta biológica fundamental. Entendiendo que el sistema nervioso de los niños —especialmente aquellos con desafíos en el neurodesarrollo o dentro del espectro autista— funciona como un espejo del adulto, la intervención efectiva comienza en la propia fisiología del cuidador.